Barcelona vivió una de esas noches que marcan el pulso de la gastronomía actual. El restaurante Reversible fue el escenario de ‘Generació del 25’, una cena a doce manos que reunió a cinco de los seis finalistas del premio Cuiner de l’Any 2025 celebrado en Gastronòmic Forum Barcelona el pasado mes de noviembre. Más que una cena, la del pasado lunes 16 de marzo, fue una puesta en escena del talento emergente que está redefiniendo la cocina catalana.
Sobre la mesa, sesenta comensales, entre ellos una veintena de profesionales del sector gastronómico (periodistas, críticos, influencers y chefs) que convirtieron la velada en un punto de encuentro clave para tomar el pulso a esta nueva generación. Cocinar juntos, más allá de competir. Los chefs demostraron en todo momento su profesionalidad y amor por la cocina con esta puesta en escena. Tras haberse enfrentado en el certamen, dejaron atrás la competición para compartir fogones. En el espacio de Reversible, trabajaron a doce manos en un servicio exigente, donde no faltaron momentos de tensión propios del directo, pero donde brilló especialmente el compañerismo y el respeto mutuo. El resultado fue una cocina viva, coordinada y honesta, en la que cada propuesta mantuvo su identidad sin perder coherencia dentro del conjunto.
La propuesta se estructuró en seis pases más el de bienvenida, en un recorrido que permitió apreciar un poquito de la personalidad de cada proyecto gastronómico. Desde los entrantes hasta los principales, cada plato actuó como la carta de presentación de sus autores, mientras que el aperitivo y el postre, firmados por el restaurante anfitrión. La experiencia arrancó con una copa de cava Ars Collecta Blanc de Noir D.O con la que se recibió a los comensales. Todo empezó con este detalle acompañado de una mossegada de pa de vidre, firmada por el equipo de Reversible (Barcelona) liderado por el chef Víctor Alfageme. A partir de ahí, el menú se desplegó como un recorrido por las distintas miradas de los chefs: Franca (Barcelona) presentó unas acelgas en escabeche, con una elaboración de esta verdura sorprendente que la pone en valor con una técnica y acidez equilibrada. El Raier (Lleida) apostaron por un plato lleno de matices: puerros, crema de yogur, jarabe de pino verde y piñones, combinando frescura y bosque. Los ganadores, La Cort de Mos (Palamós), ofrecieron uno de sus platos estrella en su restaurante, el sándwich de oreja de cerdo y tartar de gamba, una propuesta que juega con el contraste entre mar y montaña, texturas y técnica. En los principales, la intensidad subió de nivel. Por una parte Arrel (Mataró) firmó un suquet de rape con alcachofa y garbanzos, reinterpretando un clásico. Y Cup Vell (Tarragona) presentó una butifarra de cabeza de cerdo a su estilo con guarnición, reivindicando la cocina tradicional desde una mirada contemporánea. El cierre volvió a manos de Reversible, con un postre tradicional actualizado: la versión de la crema catalana con gel cítrico con canela y glaseado de caramelo. El maridaje de toda la cena corrió a cargo de la bodega Raventós Codorniu.


‘Generació del 25’ dejó claro que la nueva cocina catalana no solo se define por la técnica o el producto, sino también por una forma distinta de entender el oficio: más colaborativa, más consciente y muy conectada con el territorio. Si algo quedó claro en Reversible es que el futuro de la cocina catalana no se construye desde la individualidad, sino a muchas manos. La noche terminó con una sensación compartida: la de haber asistido a un evento donde la gastronomía fue la gran protagonista, pero también lo fueron las personas que la hacen posible.

