La crema catalana está de moda

ADVERTISING

La receta tradicional de la crema catalana que marcaba el Día de Sant Josep en las casas catalanas se convierte en tendencia en Barcelona, también en formato take away con propuestas como Sucre Cremat.

Cada 19 de marzo, Día de Sant Josep, hay un postre que vuelve a ocupar el centro de muchas mesas en Catalunya: la crema catalana. Más allá de su aparente sencillez, se trata de una receta ligada al territorio, a la tradición y a la historia de muchas familias. 

Aunque hoy puede encontrarse durante todo el año, su vínculo con esta fecha ha cambiado con el tiempo. Lejos de las cocinas domésticas donde durante generaciones se preparaba casi como un ritual, son ahora los restaurantes quienes recuperan y reivindican este clásico, dándole un protagonismo especial en un día como hoy.

La crema catalana es uno de los postres más antiguos de Europa. Sus orígenes se remontan a la Edad Media, con referencias en recetarios como el Llibre de Sent Soví (s. XIV), donde ya aparecen preparaciones similares a base de leche y huevo. Con el tiempo, la receta evolucionó hasta convertirse en la que conocemos hoy: una crema aromatizada con canela y piel de limón, cubierta con una capa fina de azúcar caramelizado que se quema justo antes de servir.

Ya en el sigo XVIII aparece documentada como ‘crema de Sant Josep’, consolidando su vínculo con esta festividad. Una conexión que también se ha relacionado con el calendario agrícola, ya que en esta época del año, la abundancia de huevos en las casas rurales favorecía la preparación de este tipo de elaboraciones que acabaron integrándose en el recetario festivo. Durante generaciones, la crema catalana fue mucho más que un postre. Fue un ritual doméstico ligado a días señalados. En muchas casas, la escena se repetía año tras año: la mesa de la cocina llena de las típicas cazuelitas de barro, el clásico recipiente en el que se sirve la crema catalana, algunas con el azúcar quemado y otras si caramelizar porque siempre hay alguien en la familia que la prefiere así.

Hoy, ese gesto ha cambiado de escenario. Y es en los fogones profesionales donde la tradición encuentra nuevas formas de mantenerse viva. Desde versiones fieles a la receta clásica hasta interpretaciones más creativas, lo que es cierto es que la crema catalana sigue ocupando un lugar relevante dentro de la cocina catalana actual.

crema catala

En este contexto, en el Barrio del Born, un pequeño local como Sucre Cremat ha apostado por dedicar todo su espacio a este postre, desayuno o merienda, con la voluntad de reivindicarlo respetando la receta original. El proyecto nace del vínculo personal con la cultura catalana de Sofía Fortuna y su família que decidió crear este espacio con una idea clara: “Queríamos ser un referente en Barcelona donde la gente pudiera encontrar una buena crema catalana”.

La propuesta se apoya en una elaboración fiel a la tradición y en el uso de ingredientes de proximidad. “Trabajamos en la medida de lo posible, con producto local. Los huevos son de Girona y la leche también”, detalla. Toda la producción  se realiza en su propio obrador, manteniendo un proceso artesanal que respeta la receta clásica. El formato, sin embargo, se adapta a los hábitos actuales. La crema se sirve en raciones individuales, pensadas tanto para disfrutar al momento como para llevar, por un precio de 5 €. La versión clásica es la protagonista, aunque también ofrecen algunos toppings que aportan un matiz contemporáneo.

Foto 19-3-26, 12 48 30
Foto 19-3-26, 12 48 47

Sucre Cremat está en una de las zonas más transitadas de la ciudad y se ha convertido en un punto de paso tanto para locales como para visitantes. En cierto modo, funciona como un souvenir gastronómico, pero también como un recordatorio de que la tradición puede mantenerse cuando se cuidan los detalles. El de esta tienda es un ejemplo claro de ello. Un proyecto que, partiendo de una de las recetas más tradicionales del recetario catalá, ha sabido construir una propuesta contemporánea. Con una base aparentemente sencilla (una crema catalana bien hecha) han desarrollado un concepto actual: un producto gastronómico para llevar, con una identidad muy clara, un relato bien construido y una apuesta total por el origen. Un postre arraigado a la cultura y a la historia catalana que encuentra, en el formato take away y la precisión en todos los detalles, una nueva forma de conectar esta receta con la sociedad actual. 

ADVERTISING
ADVERTISING

Lectura relacionada

Comer bien en Sants

27 Mar 2026
Si quieres comer bien en Sants, estos son ocho de los bares y restaurantes imprescindibles del barrio. Desde bodegas históricas hasta propuestas innovadoras abiertas a nuevas cocinas y formas de entender la gastronomía.