En el Baix Empordà, una de las zonas más bonitas de Catalunya y más rica tanto por el paisaje como por la cultura gastronómica y vinícola, hay pequeños alojamientos que todavía conservan algo difícil de encontrar: autenticidad. Cerca de Peratallada, Mas Rabiol es uno de ellos. Un hotel rural de ocho habitaciones rodeado de naturaleza, pensado para desconectar, recorrer y entender el Empordà. Pero lo que define este lugar no es solo su entorno ni sus servicios. Es su historia. Porque Mas Rabiol no se creó como un alojamiento: es una casa que, con el tiempo, se ha abierto a los demás.
La masía tiene su origen en 1590, y desde entonces ha ido creciendo, adaptándose a la familia que la habitaba en cada momento y a la época. No responde a una arquitectura planificada, sino a una evolución natural: espacios que eran exteriores y hoy forman parte del interior, pequeñas ventanas que delatan antiguas fachadas, habitaciones que han cambiado de función con los años… Esa forma de construirse, poco a poco, es lo que hoy le da ese carácter especial y atractivo. Cada rincón de la casa tiene una historia concreta detrás y es lo que hace único al lugar.
El nombre de la casa también forma parte del relato. Mas Rabiol proviene del señor Rabiol, antiguo propietario del terreno. Según la familia actual, este señor recorría la finca en bicicleta y, cuando pinchaba una rueda, en lugar de repararla la dejaba tirada por el campo. Con el tiempo, el terreno se fue llenando de cámaras de bicicleta, dejando una imagen tan peculiar que terminó formando parte de la memoria del lugar. Es una anécdota que recuerda Gloria Pérez, su actual propietaria, de cuando fue por primera vez a visitar la casa con sus padres y que acabaron comprando. Su madre se enamoró del lugar y de la casa a primera vista; ella decía que tenía algo muy especial. Durante años, la casa fue un espacio familiar. Gloria la ha vivido desde pequeña; tenía 10 años cuando empezaron a ir los fines de semana con sus padres. Las reformas empezaron entonces, en los años 70, sin previsión de convertirla en hotel, sino con la intención de cuidarla y adaptarla. Fue su madre quien, en el año 2000, decidió dar el paso y transformarla en alojamiento rural. Más adelante, en 2010, Gloria junto a su marido, Carles, dejó su vida en Barcelona para ponerse al frente del proyecto y continuar con esa transformación, manteniendo siempre el equilibrio entre preservar la esencia y hacerla habitable y cómoda para quienes llegan.


Hoy, Mas Rabiol es un alojamiento pequeño, de solo ocho habitaciones, y precisamente por eso mantiene un ritmo diferente a lo que estamos acostumbrados. Cada habitación es diferente, no sólo en distribución o tamaño, sino en lo que representa dentro de la casa. Algunas fueron estancias familiares, otras espacios que se han ido adaptando con el tiempo. Lo que define a cada una de las habitaciones es el paso del tiempo y la historia de cada una. El pan llega de una panadería cercana de Palau Sator y está hecho en horno de leña. Los embutidos de «pagès» y los quesos son artesanales de Km 0, y ofrecen a diario zumos de fruta natural.


Mas Rabiol resume bien lo que significa el paso del tiempo cuando se cuida y qué es l’Empordà. Una casa que ha atravesado más de cuatro siglos sin perder su esencia, que ha sabido transformarse sin romper con lo que era y que hoy se adapta a una nueva forma de habitarla sin dejar de ser fiel a su origen. En ese equilibrio está su verdadero valor: es un lugar idílico en el que te sientes en casa.
