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Bistró Mató, el restaurante que Pedralbes necesitaba

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Pedralbes necesitaba un meeting point en condiciones, y con el landing de Bistró Mató ha llegado el lugar donde reunirse, sea en su cálido interior o en su amplia terraza, bajo la sombra de los plataneros. En cualquiera de sus mesas tampoco puede faltar su corta e interesante selección de vinos ni sus platillos de cocina mediterránea.

¿QUÉ DEFINE A BISTRÓ MATÓ?

La ubicación es una de sus maravillas, delante del Monestir de Pedralbes (donde se fabrica el tradicional mató de monja) y contando con una plaza tranquila, con poco bullicio, que permite disfrutar de las vistas del ajardinado cercano y del imponente edificio de planta baja centenario que aloja el restaurante. Con una importante tarea de rehabilitación, Bistró Mató resucita ese local y ese emplazamiento de una anterior trayectoria de restauración que tuvo su época de gloria a finales del s.XX pero estaba en horas bajas. Con esto, Grupo San Telmo se apunta un tanto, dando lustre a una joya que sólo con vestirla de buenos platos, interiorismo cuidado y una selección de vinos apropiada hará que brille.

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¿QUÉ COMER EN BISTRÓ MATÓ?

Cocina mediterránea, basada en producto: carnes y pescados con poca intervención, acompañamientos sabrosos como una buena ensalada verde, escalivada o patatas confitadas y fritas y, claro está, buenos arroces. Entrantes reconocibles que gustan a todo el mundo, siempre buscando una conexión con la gastronomía de corte clásico y bien ejecutada. Ahora bien, dónde le han robado el corazón a servidora es con los postres. Llamémosles viejunos pero son sin duda clásicos, como el mel i mató (acompañado de nueces garrapiñadas), el flan con nata o un soberbio tocinillo del cielo, bien de azúcar y de textura de gelatina para que se pegue a los labios (y relamer luego).

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Es interesante también de Bistró Mató los diversos momentos de consumo: disfruta de un tapeo informal, seguramente en su terraza, con los hits de ayer y hoy: olivas rellenas (El Xillu), patatas chips Sarriegui, berberechos, calamarcitos a la andaluza o croquetas de rustido de pollo. El momento tabla, sea de quesos artesanos o de jamón ibérico de bellota Joselito, tampoco falta. O siéntate a la mesa para gozar de platillos y dejarte llevar por las sugerencias del equipo en cuanto a vinos y espumosos. Su comedor interior tiene una luz al mediodía que es única, con claroscuros, imprimiendo una atmósfera muy especial.

Empezamos con unas deliciosas croquetas de rustido de pollo con pan con tomate cristal bien aderezado. Seguimos con un carpaccio de bacalao con naranja y olivas negras y las verduras zaatar para abrir boca y probar los entrantes más curiosones. Los principales: calamarcitos a la brasa, braseados en su justa medida y bruts, conservando todo su sabor; una pluma ibérica a la brasa acompañada de patatas fritas y confitadas y la Milanesa ibérica con huevos poché y tartufata. Esta milanesa no está hecha con ternera, como manda la tradición argentina, sino con cerdo ibérico. La elaboración sí es la tradicional pero con este cambio de carne, el bocado gana en intensidad y jugosidad, jugando a favor con los ingredientes tan potentes como el huevo poché o la tartufata.

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Y vamos a los postres: espectacular el tocinillo de cielo, con el sabor que recordaba de antaño, y su textura perfecta. Muy ricas las trufas de chocolate, presentadas en 6 unidades por plato y también rico el pastel de queso Idiazábal, con la cremosidad en su interior requerida y un sabor reconocible.

Bistró Mató es, en definitiva, un buen lugar para subirse hasta las alturas de la urbe para dejarse fluir algunas horas. La mano y el sello de Grupo San Telmo son visibles, contando con platillos en carta que forman parte de la filosofía del grupo y este aspecto, lejos de desmerecer, genera confianza y regularidad. Sabes a qué vas y qué comerás: bien y a un precio correcto dentro de la zona donde está ubicado.

Encuéntralo en la calle Bisbe Català, 10. Abre todos los días de 13 a 17h, excepto sábado y domingos que abre a las 12 (y no hace servicio de cena). Para cenar, de 20 a 23h. Y es en este momento donde es oportuno el spoiler de turno: Bistró Mató es más de lo que parece, en sus bajos han alojado una pìzzería con masa madre y corte napoletano que tiene muy buena pinta. Regresaremos para probar, claro.

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