Un tarantín, en Venezuela, es un chiringuito de calle, un comedor popular con un fuerte carácter de improvisación donde se sirve comida callejera sencilla y sabrosa. Éste es el punto de partida en este viaje que proponen sus propietarios, el chef Miguel Portillo y la jefa de sala Paola Di Meo para descubrir la esencia de la cocina de las islas caribeñas. Esta improvisación también se encuentra en el interiorismo, definido conforme se avanzaba con la reforma, aprovechando elementos estructurales que se incorporaron en crudo, sin refinar. Un conjunto que lejos de parecer desestructurado, es cálido y acogedor, con un cierto aire a felicidad y satisfacción en el ambiente.

Previo a la apertura de El Tarantín en enero del 2018, los dos propietarios realizaron una exhaustiva labor de documentación para recuperar recetas tradicionales caribeñas y entender si existe algún nexo en común entre las especifidade de islas con influencias tan dispares (africana, francesa, americana, etc).

El Tarantín, Barcelona

Así pues, la propuesta gastronómica de El Tarantín recala en Trinidad y Tobago, Puerto Rico, Cuba, República Dominicana, Jamaica, Martinica o Guadalupe. Se estructura en dos pilares: una fórmula mediodía con un “fuera de carta” surtido por platos tradicionales ejecutados de forma canónica y una carta con platos de autor para las noches. Sorpresas como un Pastelón de plátano macho de Puerto Rico (formato lasagna creado con placas de plátano fileteado), el Saquet du batata de Curaçao (pincho de secreto ibérico, patatas y salsa de cacahuetes) o el Curry Channa Aloo (de patata y garbanzo, uno de los curries más suculentos de Trinidad y Tobago), aparecen durante los mediodías para satisfacer los paladares curiosos.

Y durante las noches, brillan los platos de Portillo y Di Meo más personales. Así es su proceso creativo: Di Meo detecta los puntos de unión entre las cocinas caribeñas, diseña el plato y Portillo perfecciona la receta y la ejecuta. Durante dos años, han confeccionado un recetario personal interesante y coherente, donde combinan recetas tan jamaicanas como el “Rice & Peas”, con un side dish tremendamente popular en Trinidad y Tobago, la piña marinada asada. ¡Y funciona! Porque la propuesta de El Tarantín no fusiona, sino que intercepta y combina ingredientes y elaboraciones con carácter común en las gastronomía de las islas del Caribe para crear platos armoniosos y sabrosos.

El Tarantín, Barcelona

Nosotros probamos las esferas crujientes de yuca y pollo “jerk” con mojo verde (un plato jamaicano marinado con pimienta jamaicana, chile, clavo y canela entre otras especies, que sorprende por su delicioso sabor entre picante, dulce y ahumado), el pulpo en tempura con puré de yuca, cúrcuma y picadillo de papaya, un mofongo boricua canónico con carrillera de ternera (que recuerda a la carne mechada cubana), un interesante magret de pato atado en hoja de plátano con verduritas en escabeche y de postre, un potente canelón de guayaba, queso de cabra y crumble de cacahuetes.

El Tarantín, Barcelona

El resultado es una cocina honesta, con comida reconfortante sin artificios, divertida e informal. Donde cada bocado transporta a un Caribe hasta ahora desconocido para nosotros, cuyo sabor es intenso (gracias a especias tan completas como la pimienta de Jamaica, el clavo, la nuez moscada, la canela, el anís estrellado o la cayena picante) y untuoso.

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