Te descubríamos hace unos días la nueva obsesión foodie, el café de cafetería 3G, o lo que es lo mismo, de tercera generación. Los superhéroes (o superheroínas) que preparan esos cafés que te apresuras a fotografiar (y colgar en redes, claro) para no tomártelo helado son los baristas.
Esos cracks son amantes del café que, para llegar a dominar la técnica de preparar y servir un buen café, han necesitado grandes dosis de teórica, y cantidad ingente de práctica. Estos especialistas conocen tan íntimamente el café que sirven como a sus parejas, porque admitámoslo: hasta que ellos tomaron las riendas, los cafeinoadictos estábamos perdidos en un oasis de amargura y azúcar en cantidades industriales.
Ellos, para preparar un buen café tienen en cuenta el ADN del grano, así como su procedencia. Por ejemplo, ¿sabías que del proceso de cosecha hasta la exportación del grano depende el sabor del café? Un buen sabor, un aroma delicioso y envolvente empieza mucho antes de que la máquina de café intervenga con su crema parda. El tueste del grano determinará el aroma, y su dulzor (la caramelización de los azúcares en el grano), y dependerá de la máquina espresso y del agua escogida que ese mimo con el que se realiza un buen tueste se refleje en un buen espresso.
Un barista sabe que la temperatura y la presión de su Marzocco o Dallacorte es crucial para el resultado final, y la calibra a diario teniendo en cuenta factores atmosféricos para garantizar a diario un café de escándalo. Sea espresso o latte, te lo preparará con una buena leche vaporizada a la temperatura adecuada (55º) para que no aporte sabores agrios a la obra de arte que tendrás en tus manos. Del principio al final, para ellos el buen café es la meta final, y tu el afortunado/a que lo disfrutará a sorbos.
Barcelona ha despertado al imperio de los sentidos cafeínicos, gracias a baristas de pasión y profesión como Keith de Skye Coffee, Fran y Marco de Nomad o Marc, de Somewhere Café. Allí tomarás un café delicioso, cremoso, lujurioso. Y también en True Artisan o enCaravelle, por citar algunos lugares.
Abraza el reinado del buen café, que no te duela gastar un poco más, ni caminar unas calles de más para saborear lattes y espressos que te harán replantear lo que hasta ahora era para ti tomar un café. ¡Ánimo, valientes!