Hace poco un barrio de Barcelona ha demostrado que no es el mismo sin su bodega. Bodega Josefa estuvo cerrada nueve meses y, después de este periodo, ha reabierto con nuevos dueños pero sin muchos cambios. Prácticamente nada se ha movido de sitio, ni su clientela. Incluso Jordi “La Pepeta”, conocido así por todos, sigue estando ahí, recibiendo a los vecinos de siempre. Y ahora, con Oriol Lagé al mando de la cocina y Santi Olivella en la sala, la bodega inicia una nueva etapa sin dejar de ser la de siempre. Su nueva carta está basada en los clásicos de las tabernas de antes en las que se hacía un poquito de todo. Es muy difícil, por no decir imposible, hoy en día encontrar en un bar o restaurante en el que uno de los platos que te ofrezcan fuera de carta sea la morralla. Ya ni en pueblos costeros se encuentra. Pues en esta bodega a veces tienen.
En el mes de marzo reabrió una de las bodegas más emblemáticas de la ciudad. Bodega Josefa, en el barrio de El Putxet, ha vuelto con fuerza después de nueve meses de descanso, casi como si en ese tiempo se hubiera estado gestando una nueva etapa. Un nuevo proyecto que nace, pero sin dejar de ser lo que siempre ha sido. Con nuevos dueños pero sin cambios bruscos. Los nuevos propietarios quieren mantener la esencia de la bodega que ha hecho que perdure a lo largo de los años, más de cien años de historia. Ahora se adapta a los tiempos y forma parte de esta tendencia que ha irrumpido con fuerza en la ciudad por la presencia de la cocina tradicional catalana revisada. Aquí tienen una cocina ininterrumpida y respetan lo que ha sido una bodega de toda la vida.
Al abrir, nadie esperaba, y menos los nuevos propietarios, recibir esta acogida por parte de la clientela de la ciudad, especialmente la del mismo barrio. A día de hoy, sigue siendo un lugar de encuentro en la zona, una segunda casa para los vecinos como los que bajan a buscar el plato del día para llevar. Esta fórmula del plato del día es algo que también les hace especiales. Se trata de un plato fijo que va rotando de martes a viernes y que va acompañado de ensalada, pan, bebida y helado de postre, todo por 15 euros. Los martes toca merluza, los miércoles legumbres, los jueves fideos a la cazuela y los viernes carne estofada.



La carta es muy amplia: incluye bocadillos, raciones, tapas y aperitivos. Uno de sus platos estrella es la tortilla de patatas, que puedes pedir tal cual o bañada con su ya reconocido cap i pota, también en formato bocadillo. Entre los imprescindibles aparece también el chicharrón de Cádiz, un guiño que conecta con esa tradición de barra de siempre. Hay un plato que prácticamente había quedado en el olvido y que casi todo el que pasa por la bodega acaba pidiendo: la pilota strogonoff. La pilota, la típica bola de carne, imperfecta en su aspecto, se hace con carne de cerdo y de ternera, ajo, perejil, huevo y miga de pan remojado, y se cocina con una salsa en la que predomina ese toque amargo de la mostaza.
Al mando de los fogones está Oriol Lagé, chef conocido por su trayectoria en la gastronomía catalana. Fundador en los años 90 del reconocido restaurante Ot Restaurant, en Gràcia, y tras haber dedicado los últimos años de su carrera a la docencia, ha regresado a la cocina para rendir homenaje al recetario popular catalán y a los platos de taberna, siempre bien trabajados, respetando el producto y con una ejecución bien cuidada. En sala está Santi Olivella, con una extensa trayectoria en diversos proyectos en la ciudad Condal a sus espaldas, es el responsable de que todo funcione al ritmo de casa de comidas que no necesita artificios. Pero si hay una figura que no solo forma parte del equipo, sino también del patrimonio emocional de la bodega, es Jordi “La Pepeta”, camarero de toda la vida sigue ahí sirviendo como siempre, haciendo que todo el que entra se sienta en casa.
En definitiva, al visitar este lugar se entiende que un barrio no vuelve a ser el mismo sin su bodega de toda la vida. Y que, cuando se recupera respetando lo que fue (su gente, su cocina y su forma de hacer), no solo reabre un local, sino todo lo que ocurre dentro.
