Brunch, la quinta de las famosas cinco comidas

Por Albert San Martín Paniello 03 diciembre 2019

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Hoy nos metemos de lleno con nuestros amigos de Sant Aniol en un tema que nos quita el sueño y nos da mucha hambre. Si bien poco tenemos que envidiar a los británicos de su gastronomía, sabiendo además que gozamos de la quizá mejor cultura culinaria del mundo, sí hay que reconocer que nos encantan algunas de sus costumbres y, sobretodo, esos maravillosos términos acuñados para designar todo lo nuevo. Hablamos del brunch (breakfast+lunch), un fenómeno que arrasa por lo simple que resulta y lo sofisticado que es.

Fue en el siglo XIX cuando apareció el concepto en la clase alta británica. Los domingos daban fiesta al servicio y este dejaba preparado un buffet con todo lo que sus señores podrían desear para que se sirvieran en su ausencia. Luego evolucionaría y entraría a formar parte de toda la sociedad anglosajona como una comida con franja propia (10-14h) reservada para esos días en los que ya es tarde para desayunar y demasiado temprano aún para almorzar. Ahora se ha convertido en una especie de celebración dominical que reúne familias y amigos para disfrutar de una comilona más distendida.

Y como era evidente, ha llegado a todo el mundo. Las películas y series lo han elevado al grado de necesidad y en Barcelona aterrizó con fuerza hace unos años para encajar perfectamente en los horarios trasnochados y relajados de sus habitantes. Sábados y domingos postfiesta piden una comida que contenga suficientes elementos dulces para arrancar a modo de desayuno y aquellos platos fuertes y salados propios del almuerzo, que nos garantizarán no tener que volver a comer hasta la noche, si cabe.

Para poder acercarnos a los precursores de esta moda en nuestra ciudad, contamos con la ayuda de Sant Aniol, que nos hace de ese “amigo VIP que conoce a los de dentro” y no por casualidad, sino por ser el agua mineral natural elegida por tantos restauradores. Ya sea por su perfil gastronómico o por sus propiedades y origen volcánico, sin duda es un gran aliado para top brunch de Barcelona.

Billy Brunch

Al más puro estilo inglés, este brunch place del centro abre a primera hora y cierra a media tarde. Aquí, tal y como reza la tradición, se sirven panes, mermeladas, tortillas, huevos entre los que cabe destacar los Eggs Benedict con su reglamentario pan inglés, huevos escalfados, panceta y salsa holandesa, e incluso sirven el clásico english beakfast que consta de dos huevos revueltos con alubias, tomate, salchichas, beicon, champiñones y patatas. 

Como en todo brunch, los platos principales hacen aparición en la segunda parte y nos proponen el internacional club sandwich, la tagine de verduras o el curry de pollo Mauriciano. La repostería no falla y el pastel de chocolate, la french toast o los americanos pancakes al gusto cierran el festín.

Las bebidas cumplen una importante función en el brunch y si bien los zumos suelen aparecer al inicio, no hay mejor opción que el agua con gas para acompañar este contraste de sabores y aportar equilibrio a cada bocado durante la comida. El té y el café son los favoritos para la sobremesa.

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Picnic

En el Born encontramos otro templo que sorprende con una acurada propuesta dividida en dos formatos: tapas y raciones. Observamos que amplían la oferta con elaboraciones propias de varias zonas de Europa como Grecia e Italia, platos más orientales propios de la cocina israeliana y herencia americana en formato estadounidense como burgers y huevos rancheros o incluso mexicana a través de chilaquiles de cerdo adobado.

Una vez más, se arranca con alimentos más ligeros y dulces en las tapas donde nos llaman la atención los pancakes con fruta y crema, las french toast con salsa de cacahuetes, la burratina con pétalos de tomate, rúcula y olivas kalamata o el salmón gravlax.

En las raciones nos ha cautivado encontrar un platazo como el confit de pato con patatas horneadas, huevo pochée y englinsh muffin. Acompañamientos como croquetas de quinoa y postres como el New York Cheesecake lo convierten en un lugar completo y con opciones para todos los gustos.

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Cosmo

Este espacio es mucho más que un bar o un restaurante en la tranquila calle peatonal de Enric Granados. Aquí el arte toma un papel importante y la atmósfera propia del sitio ya merece un visita por sí misma. Gente de todos sitios, varios idiomas y un look informal y moderno.

Pero algo tienen todos en común: el gusto por el estilo, la sensibilidad por las cosas bien hechas y el amor por la comida casera, real y sabrosa. Su filosofía slow food y su insistencia por los productos km0 de productores cercanos se unen al famoso home made para dejar como resultado una cocina cercana y sabrosa con la que deleitarse una y otra vez.

En su brunch menu destaca la fruta, los colores vivos y los sabores atrevidos. Nos quedamos -sin duda- con sus cruasanes, tostadas, pasteles y nutritivos zumos. Pero también con el buen rollo y los conceptos que visten las paredes de esta deliciosa galería.

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Ugot

Es difícil no tener altas la expectativas cuando cruzas las puertas de Ugot, viendo que se definen a sí mismos como Bruncherie. Su carta es extensa pero pronto nos percatamos del impacto que la cultura catalana y sus buenos ingredientes tiene sobre el concepto inglés.

Pan con tomate o un surtido de tres aceitunas ya nos avisan de que aquí la gastronomía promete una exquisita fusión. El brioche mallorquín casero de sobrasada, con brie, miel, crème fraîche y picada verde nos parece genial. Muchas otras culturas convergen en esta cocina y las dolmas del Líbano conviven con el queso tomino a la plancha.

Realmente increible es la variedad de huevos benedictinos que preparan. Los huevos son camperos de Calaf y pueden ser con beicon, con salmón ahumado, con cochinita pibil, con setas de temporada o de tres formas más, propias de la India, de Grecia y del Oriente Medio. Y este modelo se aplica a las burgers, a los shakshuka y a las tostadas. Importante, también, destacar la oferta líquida con toda clase de zumos, infusiones e incluso cócteles.

ugot

Caravelle

Por último nos desplazamos hasta el Raval para encontrar uno de los sitios más frescos de la ciudad donde tomar un buen brunch. Urbano, estiloso y orgánico son algunas de las palabras con las que describir Caravelle. Un espacio molón en el que la buena comida justifica el viaje desde cualquier punta de Barcelona.

Nos encantan las tostadas con aguacate, los huevos pochados y los shakshuka(huevos escalfados en salsa de tomate, chile y cebolla). Un plato que hemos adoptado de Oriente Medio y con el que desayunan fuerte y equilibrado muchos locales ahora.

Su oferta se complementa con burgers, riquísimos bowls, y dulces tan exitosos como el cruasán cheesecake french toast, que sencillamente mezcla lo mejor de los tres en un concepto tan genial como delicioso. No podemos hablar de Caravelle sin hablar de su gusto por el buen café y sus magníficas y desconocidas cervezas.

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Como vemos, Barcelona lidera el movimiento británico y lo hace con opciones para todos los paladares, pero no podemos hablar de brunch en Barcelona sin hablar de otro fenómeno que también adoptamos de fuera pero que hemos interiorizado tanto que nadie se atrevería a decir que no está en nuestro ADN. Hablamos del vermú -en español-, vermut -en catalán- o vermouth -en francés-. Hay quienes se atribuyen el origen y niegan que fuera originario de la italiana Torino, que cuenta con las bodegas más antiguas y famosas. Sea como sea, la palabra deriva del alemán wermut, una de las plantas con las que se macera este vino.

Para nosotros, más allá de la bebida, el vermú se ha convertido en esa franja antes del almuerzo en la que se pica y se bebe algo. Eso sí, siempre en buena compañía, pues no se puede vermutear solo.

Pocos han trabajado tan bien este momento de consumo como Casa Mariol, bodega de vinos que cuenta con un Wine Bar en el Eixample. Aparte de vinos y cavas, elaboran su propio vermut, que gusta ¡y mucho!, pero lo que hacen mejor que nadie es tener un local con un buen servicio, una bonita sala y un clima relajado y social que invita a hablar con todo el mundo y a celebrar lo que está por llegar: una buena comida.

Si el brunch te parece poco para afrontar el domingo te proponemos acabar el día con los mejores pollos a l’ast de Barcelona.

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