Desde chiringuitos donde el arroz sabe mejor con vistas al mar hasta hoteles con restaurantes de destino, pasando por grandes clásicos del Empordà y nuevas direcciones que ya se han ganado un hueco entre las favoritas de los amantes de la buena mesa. Si este verano estás planeando una escapada por la Costa Brava, guarda esta selección porque reúne diez restaurantes que convierten cualquier comida en una experiencia.
La Selvatana


Hablar de cocina marinera en Palamós es hablar de La Selvatana. Este restaurante familiar, cuyos orígenes se remontan a 1960, lleva más de seis décadas convirtiéndose en uno de los grandes referentes para quienes buscan disfrutar del mejor producto del mar en un ambiente cercano. Generación tras generación, ha mantenido intacta una filosofía basada en el respeto por la tradición y la calidad de la materia prima.
Su carta es un homenaje a la cocina mediterránea más auténtica. El arroz marinero, elaborado únicamente con pescado y marisco, es uno de los platos más emblemáticos de la casa y una de las principales razones por las que tantos clientes regresan año tras año. También destacan el suquet de pescado, preparado con gambas y cigalas, el pescado fresco de lonja cocinado al horno o a la plancha y una amplia selección de mariscos y frituras que reflejan la esencia de la gastronomía de la Costa Brava.
Un clásico imprescindible en Palamós para descubrir los sabores de siempre y entender por qué, más de sesenta años después de su apertura, sigue siendo uno de los restaurantes de referencia de la localidad.
La Pelosa


En pleno Parque Natural del Cap de Creus, donde el paisaje se vuelve más salvaje, se encuentra La Pelosa, un chiringuito-restaurante que se ha convertido en toda una institución para quienes buscan disfrutar de un buen arroz frente al mar. Junto a Cala Pelosa y muy cerca de Cala Montjoi, hace que llegar hasta aquí ya forme parte de la experiencia.
Un restaurante que hoy sigue manteniendo ese carácter familiar y una cocina basada en el producto y la tradición. Los arroces son los grandes protagonistas de la carta. El arroz caldoso con bogavante, elaborado a partir de una receta familiar que ha pasado de generación en generación, es uno de los platos más demandados, junto a la fideuá y los pescados y mariscos frescos de la bahía de Roses. Todo se disfruta desde una terraza con vistas espectaculares.
Para quienes llegan por mar, La Pelosa ofrece incluso servicio de taxi boat, un detalle que refleja a la perfección el espíritu de este rincón único de la Costa Brava, donde el paisaje y la gastronomía forman un tándem difícil de superar.
Hostal Sa Rascassa


Escondido entre los pinares de la cala d’Aiguafreda, el restaurante del Hostal Sa Rascassa es uno de los secretos mejor guardados de Begur. Su ubicación, prácticamente escondida, transmite la sensación de haber encontrado un pequeño refugio.
Su propuesta gastronómica gira alrededor del pescado fresco, los arroces y la cocina ampurdanesa interpretada con elegancia y sencillez. Todo ello acompañado por una carta de vinos muy cuidada y una terraza rodeada de naturaleza. Más que un restaurante, es un lugar donde desconectar y disfrutar del paisaje con una cocina perfectamente a la altura del entorno en el que se encuentra.
Hostal Empúries


Dormir frente al mar es un lujo, pero hacerlo en un hotel con uno de los restaurantes más interesantes de la Costa Brava lo convierte en una escapada completa. Frente a la playa de Portitxol y junto al yacimiento arqueológico de Empúries, el Hostal Empúries ha hecho de la sostenibilidad y el producto local dos de sus grandes señas de identidad.
Su cocina trabaja con pescadores, agricultores y productores de proximidad para crear una carta donde el producto y la estacionalidad del mismo está presente en cada plato. Pescados salvajes, verduras de temporada, arroces y recetas ligeras que encajan perfectamente con el entorno.
Bar Rodondo


Pocas terrazas resumen mejor el espíritu de Tamariu que la del Bar Rodondo. Ubicado frente a la playa, lleva décadas siendo uno de los puntos de encuentro tanto para vecinos como para quienes vuelven cada verano buscando el mismo arroz o el mismo pescado que recuerdan desde hace años.
Su cocina es sencilla. Aquí funcionan especialmente bien los arroces, los pescados frescos, las tapas para compartir y los clásicos marineros que nunca fallan. Allí una comida incluye el sonido de las olas de fondo, está situado al final del paseo marítimo, justo encima de la playa. Es uno de esos restaurantes donde la experiencia va mucho más allá del plato.
Refugi de Pescadors


Hablar del Refugi de Pescadors es hablar de uno de los restaurantes que mejor representan la cocina marinera de la Costa Brava. Situado frente a la bahía de Palamós, este clásico de Sant Antoni de Calonge lleva cerca de medio siglo defendiendo una forma de cocinar basada en el producto, la tradición y vínculo con el mar.
Su propuesta gira en torno al pescado y el marisco de la bahía de Palamós–Sant Antoni de Calonge, que incluso conservan en viveros propios para garantizar la máxima frescura. La carta es un homenaje a la cocina catalana de tradición marinera, con especialidades como el arroz caldoso con bogavante, el arroz negro, la cazuela de fideos con cigalas y sepia, la bullabesa o la lubina al hinojo, uno de los platos más emblemáticos de la casa.
Este restaurante es un referente de la gastronomía ampurdanesa, una parada imprescindible para quienes quieren descubrir la esencia de la cocina marinera de la Costa Brava.
Mas de Torrent Hotel


Más que un restaurante, Mas de Torrent es una joya arquitectónica rodeada de naturaleza y tranquilidad. Este icónico hotel de cinco estrellas está ubicado en una masía catalana del siglo XVII en Torrent (Girona). Su restaurante apuesta por una cocina mediterránea contemporánea elaborada con ingredientes de proximidad, verduras de temporada, carnes seleccionadas y excelentes pescados. Todo ello acompañado por una bodega a la altura del entorno.
Es un lugar rodeado de jardines perfecto para una celebración especial o simplemente para una comida inolvidable en uno de los hoteles más exclusivos del Empordà.
Sa Jambina


Sa Jambina es uno de esos restaurantes que han sabido evolucionar sin perder de vista sus raíces. Nacido en 1995 como un proyecto familiar y hoy liderado por la segunda generación, este restaurante ha convertido el producto del Mediterráneo en el eje de una propuesta que combina tradición, técnica y respeto absoluto por la materia prima.
Su nombre hace referencia a la jambina, un antiguo utensilio de pesca utilizado en la Costa Brava, toda una declaración de intenciones sobre la identidad de la casa. Aquí la cocina habla del territorio, del mar y de la temporalidad, con una carta que cambia según lo que ofrece la lonja y la estación.
Pescados frescos, marisco de proximidad y recetas marineras reinterpretadas con delicadeza dan forma a una propuesta reconocida por la Guía Michelin. Entre sus imprescindibles destacan el tartar de gamba roja, el pescado del día al horno o a la sal y otras elaboraciones que ponen en valor el sabor del producto por encima de cualquier artificio.
Motel Empordà


Hablar del Motel Empordà es hablar de uno de los grandes clásicos de la gastronomía catalana. Josep Mercader lo inauguró en 1961, tras su prematura muerte, su yerno Jaume Subirós, tomó las riendas del restaurante. Este lugar ha sido punto de encuentro de cocineros, escritores y viajeros, convirtiéndose en una institución que ha sabido mantenerse fiel a su identidad.
La carta cambia al ritmo de las estaciones y del mercado, pero siempre hay clásicos que han hecho historia, como las espinas de anchoa fritas, los fideos con langosta cuando llega el verano o el famoso carro de quesos y postres. El Motel Empordà es una parada obligatoria para cualquier amante de la gastronomía para entender la evolución de la cocina catalana.
Terracotta


En pleno paseo de la playa de Sant Pol, Terracotta se ha convertido en uno de los lugares favoritos para disfrutar de una comida en S’Agaró. Una propuesta que gira alrededor de dos grandes protagonistas: el producto y la brasa, una combinación que define la personalidad de una carta donde prima el sabor por encima de todo.
Los arroces ocupan un lugar destacado, con recetas tanto de mar como de montaña elaboradas con fondos intensos. A ellos se suman pescados frescos cocinados a la brasa, carnes de la zona y entrantes para pensados para compartir. Un verano para saborear la Costa Brava
Cada uno de estos restaurantes ofrece una manera diferente de descubrir la Costa Brava: desde chiringuitos donde el arroz sabe a vacaciones hasta hoteles que merecen una escapada gastronómica por sí solos. Todos resumen a la perfección un estilo de vida, el de la Costa Brava: buena cocina, producto de calidad y vistas difíciles de igualar.