La cultura coreana ha conquistado el mundo con su música, sus series y su cosmética. Pero más allá del K-pop y los dramas televisivos, Corea del Sur guarda una joya aún en proceso de ser descubierta: su vibrante y comunitaria gastronomía. En ese espíritu llega Gyojasang, una nueva propuesta culinaria en Barcelona que busca trasladar al comensal a una auténtica noche en Seúl.
Con dos locales ya abiertos en la ciudad, Gyojasang apuesta por dos estilos diferenciados: uno centrado en la barbacoa coreana (gogi-gu-i), y otro más informal pero igual de inmersivo, donde lo gastronómico se entrelaza con el ocio en un ambiente urbano y dinámico.
El nombre Gyojasang (교자상) no es casual. Proviene de la unión de “gyoja” (empanadillas) y “sang” (mesa), evocando la imagen de una mesa compartida repleta de manjares. En la tradición coreana, la comida es un acto profundamente comunitario: no existen los platos individuales y todo se coloca en el centro para compartir. Comer no solo alimenta el cuerpo, sino también las relaciones.


Este espíritu se materializa en el concepto de gogi-gu-i (고기구이), la icónica barbacoa coreana que propone cocinar la carne –como el exquisito wagyu que ofrecen en Gyojasang– directamente sobre parrillas incrustadas en la mesa. Es una experiencia envolvente donde el acto de comer se transforma en un ritual social.
Desde que se cruza la puerta, Gyojasang seduce con su ambientación: luces de neón, detalles metálicos y una banda sonora cargada de los últimos éxitos del K-pop recrean las vibraciones de las calles nocturnas de Seúl. La estética urbana se funde con la calidez de las mesas llenas, donde grupos de amigos comparten comida, risas y brindis.
La carta ofrece clásicos de la cocina popular coreana como el korean fried chicken, crujiente y jugoso, servido con diversas salsas que equilibran lo dulce, picante y salado. No falta el gimbap, el “primo coreano” del sushi, ni el kimchi casero, fermentado durante 24 horas y utilizado no solo como guarnición, sino también como ingrediente clave en sopas, guisos y fritos.
Para quienes prefieran una opción individual, Gyojasang también ofrece menús en formato bento, ideales para un almuerzo rápido o una cena más introspectiva.
Las bebidas en Gyojasang son mucho más que un acompañamiento: son parte del ritual. El somaek (소맥) –una mezcla explosiva de soju y cerveza– se bebe de un trago tras un pequeño «espectáculo» de salpicadura en la mesa. También se sirve el tradicional makgeolli (막걸리), un licor fermentado de arroz y trigo con sabores que van desde el clásico hasta el mango o el plátano, servido en cuencos de metal al más puro estilo tradicional.


Gyojasang nace bajo la batuta del Umaimon Group, responsables en Barcelona de otros éxitos gastronómicos asiáticos como Umaimon (especializado en ramen) y Ah-Un (dedicado a la barbacoa japonesa yakiniku). Su experiencia y conocimiento del paladar local se combinan ahora con una propuesta que promete acercar al público barcelonés a la Corea más auténtica, sin necesidad de subir a un avión.
Gyojasang no es solo un restaurante: es una invitación a compartir, celebrar y descubrir. Un pedacito de Seúl en el corazón de Barcelona.

