¿Qué hace un químico venezolano convertido en chef en Barcelona? Para descubrirlo, tendrás que visitar Âme, un restaurante donde la química y la cocina se entrelazan para ofrecer un recorrido de 9 pases.
Aunque Pachi sea venezolano, comparte muchos de los atributos de los franceses. En la cocina de este restaurante el detalle se cuida al máximo, porque para él la cocina es el mayor gesto de amor, y en eso se muestra como un auténtico romántico. Además, es un fiel guardián de la tradición y nouvelle cuisine.


Aquí no encontrarás la típica división entre la sala y la cocina. Al contrario: el propio chef es quien te sirve los platos y conecta directamente con los comensales. ¿Quién mejor que él para explicarte cada creación? En la sala, Pachi cuenta con el apoyo de Juan, quien dejó la cocina para dedicarse a la atención al cliente gracias a su don de gentes. Juan disfruta enseñando y explicando lo que comemos y bebemos. Sus descripciones no solo amenizan la velada, sino que te descubren las historias y los motivos detrás de cada delicia que llega ante tus ojos.
Lo mismo ocurre con los vinos, que acompañan a la perfección los platos. La bodega cuenta con más de 12 botellas abiertas para servir a copas, y su selección está compuesta a partes iguales por vinos catalanes y franceses. Cada vino ha sido cuidadosamente elegido, ya que cada uno tiene un significado especial que complementa la experiencia gastronómica.


El chef fue muy explícito con la frase «no vamos a tomar atajos», y eso se refleja claramente en el maitake. Se utiliza gírgola del castanyer, una seta de olor muy característico, que rompen, asan y luego reconstruyen. Se acompaña de una cama hecha con crema de anacardo y foie, y se presenta en forma de flor, con un toque de perejil y limón que aporta frescura. Este maitake proviene de la granja Bolet Ben Fet, cuyo cultivo produce setas más suaves que las silvestres del bosque, que tienen un mayor nivel de crocancia y sabor.



El pan llega al final, acompañado de una selección de quesos elegidos por el chef según lo que decida en ese momento. A nosotras nos sirvieron foie gras, con alga shio kombu, vino, vinagre y un toque de sabor marítimo; Brillet Savaregne, un queso de leche de vaca cruda, suave y cremoso; Bauma Cargad, de leche de oveja, curado con cecina que rebaja su intensidad; Mahón, un queso curado 18 meses en Menorca, de sabor menos picante; Comté, curado durante 24 meses, con una textura firme y un sabor afrutado; y queso de Albarracín, que utiliza cardo para cuajar, dándole un sabor único. Tras el prepostre, llega una joya endulzada. pudding de dátiles medjool, caramelo salado, aceituna siurana, chantilly de tonka.


Aunque Pachi sea venezolano, comparte muchos de los atributos de los franceses. En la cocina de este restaurante el detalle se cuida al máximo, porque para él la cocina es el mayor gesto de amor, y en eso se muestra como un auténtico romántico. Además, es un fiel guardián de la tradición y nouvelle cuisine. Âme es un restaurante honesto y cariñoso ideal para aquellos que buscan una buena cena y experiencia, o un lugar romántico que ronda los 78€/pax.