En nuestro apartado Foodies United descubrirás el origen de los food trucks, hotspots para eventos especiales y otras noticias foodies y sobre gastronomía que forman parte de nuestros misceláneos y que creemos que son de interés. Foodies united! Foodie power!

El cinco, el estandarte del chef Josep Armenteros

El chef Josep Armenteros es jovial, y sus dilatados veinte años de experiencia se aprecian en la carta del nuevo El Cinco, su proyecto estandarte, el que le permite saltar más allá de su background como uno de los mejores chefs pasteleros que tenemos, y en ello los amigos Butrón y Saguer de Espaisucre están plenamente de acuerdo.

El Cinco se disfruta en dos espacios, y a dos velocidades. El restaurante es luminoso, gracias a su perimetrado acristalado, pero también dinámico. La propuesta del chef Armenteros y su equipo consta de 24 platos (más dos o tres fuera de carta) que huyen de los productos y recetas que usa todo el mundo (el sota-caballo-rey de tartar-ceviche-pulpo) para abrazar una cocina que su mentor Carles Gaig ya bordaba cuando Armenteros entró en su cocina 14 años atrás: la del producto, la de mercado, la de temporada. Dirige su mirada hacia recetas más clásicas pero con una mise en place y el uso de una técnica más “michelinera”, como el pato con peras, que él transforma en un delicioso milhojas de pato deshuesado y peras.

El Cinco, restaurante Barcelona

Y claro está, las técnicas y emplatados de su pasión por los postres de restaurante también están presentes: perdurable en la memoria el menorquín de ensaimada de sobrasada y queso Mahón. Un entrante apoteósico que abre la puerta al disfrute con platos bien resueltos, como la vieira con salsa de manitas de cerdo, la perdiz con coles (inspirada en la receta secreta de la madre de Gaig) o el conejo de Horta relleno de calçots a la brasa que probamos (con topping de espárragos con las puntas al natural y calçots braseados en su punto de sal de romero, bañados por un fondo hecho con los huesos del conejo).

No es difícil imaginar que en El Cinco, el broche de oro son los postres, y nunca mejor dicho. Sólo 5, y vale la pena dejarse un hueco para probarlos todos. ¿Nuestros dos preferidos? Un sorprendente XXL Panettone como torrija de Santa Teresa y vainilla y una apuesta segura: con el Buf de cacao Valrhona redescubriréis el chocolate, ¡palabrita!

El Cinco, restaurante Barcelona

El líquido lo pone su variada carta de vinos con 42 referencias de vino tinto, blanco, rosado, cava y champagne. O los cócteles. Y aquí es cuando la segunda velocidad se hace la protagonista cuando es noche cerrada, porque con sólo bajar una escaleras te recibe un local nocturno con notas de jazz y blues (los martes y miércoles) y ritmo de shake de la bartender Giusj Araldini. Rogadle que os prepare un Samurai, un espectacular cocktail de gin infusionado con cardamomo, zumo de jengibre y yuzu casero. Si os adentráis un viernes, los que en su día poblamos las medianoches de la sala BeCool recordaremos algo de esa magia, porque los DJ tomarán el escenario con sets memorables.

El Cinco, restaurante Barcelona

La propuesta de El Cinco, admitámoslo, es valiente. La zona quizás no rema a su favor pero un pícaro Armenteros despliega todas sus artes culinarias para seducir a un barrio escéptico y a una clientela del Down Diagonal con un competititvo menú a 19,50€ (con un plato vegetariano siempre contemplado) entre semana y unos domingos que destronarán los brunchs recalcitrantes: arrozadas maridadas con cócteles. Planazo, sin duda. Una muy buena opción en la zona, con platos que nunca superan los 20€ por plato, un ambiente cuidado y elegante y una propuesta gastronómica sólida.

El fenómeno de la gastronomía india en Barcelona

Pasada la fiebre japonesa (primero con el sushi y después con el ramen) y superando la peruana, parece que Barcelona huele a curry, y del bueno. Todo ello, obra de una tríade que ha revolucionado el mapa gastronómico con propuestas dirigidas a dinamitar nuestro umbral del picante y los estereotipos limitadores: Tandoor, Masala 73 y la chef Anjalina Chugani ¡son los reyes de la gastronomía india en Barcelona!

Quien primero llegó a nuestras vidas fue un jovencísimo Ivan Surinder, que con sólo 23 años, abrió Tandoor en agosto del 2014 con la ardua tarea de renovar la cocina tradicional que su padre, Nath Surinder, había introducido en Barcelona. También pionero, Ivan empezó con una cierta timidez, vislumbrando su ya asentado concepto de local indian food: recetario tradicional rebajado en especias y grasas. Ahora, la madurez de Tandoor acompaña a la de su chef, que está encontrando su propia voz con platos brillantes como el Hummus de lentejas amarillas o un sabrosísimo Tartar de langostinos y puerros. Un lenguaje con el que él, indio nacido en Barcelona, se siente más identificado, y quienes le hemos visto crecer, aplaudimos.

Gastronomía india en Barcelona

No mucho más tarde, un autobús aparecía en el zenit de la escena street food en Barcelona. En Palo Alto, Rec Stores, Van Van, Eat Street o festival hype que se preciara, el bus del Masala73 estaba en el elenco de food trucks. Así empezó la aventura de dos amigos, Jordi Arós y Kuldeep Singh, que nació casi con su amistad: Kuldeep cocinaba para Jordi y éste, poco a poco, se enamoró de la gastronomía india, de sus especias, grasas y sabores contrastados. La sencillez y autenticidad de la propuesta traspasaron suspicacias y paladares cautos, convirtiendo sus bocadillos KFC (pollo marinado con especias de Karala, mayonesa de curry y chutney de cilantro y menta), Hot Dog Millionaire (butifarra con chutney de mango y curry vindaloo picante) en auténticos hits. Enganchó su propuesta desenfadada de gran calidad. Y como todo éxito debe culminar, en 2017 este dueto abrió el primer curry bar de Barcelona, bautizado como Masala73 (presente en la BCN Foodie Feast), ¡cómo no!. Transcurrido un año, el autobús ha mantenido una trayectoria informal, más canallita, y el restaurante ha tomado la dirección de radicalizar su apuesta por el recetario tradicional y clásico de la India, con platos de cocina casera, sabrosa y reconfortante, y siempre usando producto local de primera calidad que renuevan en una carta de temporada. Un curry bar donde degustar curries en un ambiente informal, y a un precio ajustado.

Gastronomía india en Barcelona

Nuestra tercera protagonista es chef privada. Anjalina Chugani no tiene restaurante pero su huella se aprecia en muchos restaurantes, tanto indios como de cocina del mundo, porque ella ha sido la creadora de la recetas de algunos de sus platos. En octubre del 2016 Chugani autopublicó su primer libro, Soul Spices, un recetario con platos indios y un necesario foco a la pedagogía de las especias, en su vertiente nutricional y medicinal tan desconocida por aquel entonces. Actualmente, una importante editorial editará su libro para Sudamérica, está enseñando a otros chefs a trabajar con las especias y realiza talleres mensuales en su cocina para extender la pasión entre los cocinitas de la ciudad. Usos de las especias, recetas tradicionales o cómo elaborar el pan naan son algunos de estos talleres que rápidamente agotan plazas. Es un alma inquieta que no para, ¡sólo es posible seguirle la pista en su nutrido perfil en Instagram!

Gastronomía india en Barcelona

Arós, Chugani y Surinder son sin duda las tres personalidades que más han abogado por desmitificar los clásicos miedos que hasta el momento muchos teníamos, principalmente al picante. Cada uno en su línea han realizado un trabajo brillante y necesario con el objetivo común de elevar el conocimiento de la gastronomía india, sea en la televisión, la radio, con entrevistas o recetas. ¡Y encima son amigos!

Barcelona ha caído rendida a sus pies, y podemos imaginar la emoción en la sempiterna sonrisa de Surinder o en la mirada obstinada de Chugani: ¡lo conseguimos! Pero eso era algo que Arós ya había vislumbrado. El reinado del sushi y del ceviche tenía sus días contados… ¡larga vida al curry!

Paradiso presenta su nueva (y sorprendente) carta

Y el Paradiso nos abre sus puertas… y nos descubre sus novedades. Para los que no conozcan Paradiso, ya tardáis, situado en el Born, se accede a él a través de la puerta del congelador de un Pastrami Bar. Abrir esta puerta es entrar, literalmente, en el paraíso de la coctelería de autor. No esperes encontrar un clásico gintonic, porque es un lugar para dejarte sorprender y pedir algo nuevo cada vez, aconsejado siempre por el maestro de ceremonias, Giacomo Giannotti, ganador del World Class España 2014 y todo su equipo de bartenders.

Para empezar, la nueva carta nos llama la atención gracias a su formato. Está retroiluminada, algo que se repite en los cócteles. Si entramos en material, vemos una carta llena de novedades, sólo se quedan tres de sus clásicos: el Great Gatsby, el Mediterranean Treasure o el Punch in a bottle. Humo, luz, caballos de Troya, cócteles que se beben y se comen… Todos ellos con una puesta en escena espectacular.

La nueva carta de Paradiso

Entre las novedades, encontramos tragos como el Supercool Martini, un clásico Dry Martini reinterpretado con una técnica de congelación a pocos grados negativos, con una mise en place retroiluminado y sorprendente. Incluso con su clásica oliva gordal, también congelada, ¡como no! O el Caballo de Troya, un estilo Manhattan, con una maceración de Macallan. Whisky en baklava (postre turco), licor de higos , licor de nueces, vino de Jerez, amaros y bitter de rabarbaro. Todo ello escondido bajo un caballo de troya de verdad, todo un toque exótico. Otro de los que más sorprenden, esta vez por su forma y presentación ya que se trata de un cóctel que se bebe, ¡pero también se come! Planteado en dos partes, el Where is the Daiquiri, es una variación de Daiquiri con Ron macerado con Coco, chartreuse, vainilla, menta y vinagre y una esponja de jengibre y avellana.

Otra vez lo han conseguido, han democratizado la alta coctelería, presentándola siempre de una forma única, especial, sorprendente y que te hace volver siempre a por más. ¡Gracias, Giacomo Giannotti!

Para más información:

Pastrami Bar / Paradiso Cocktail Bar

Carrer de Rera Palau, 4, 08003 Barcelona

http://paradiso.cat/

La nueva carta de Paradiso

Van Van Market, como pez en el agua

Cuando estás en un puerto, lo sabes. Percibes el olor que desprenden las redes, oyes las bocinas de los barcos, ves las gaviotas volar, sientes esa brisa tan característica y, sólo en ocasiones como la que te venimos a desvelar, puedes probar hasta diez tipos de cocinas del mundo. Van Van Market, en colaboración con la Cofradía de Pescadores de Barcelona, será, el 24 y 25 de marzo, una oda a los sentidos en una nueva edición que tendrá lugar en el Moll del Rellotge, en pleno Port Vell. Una vez más, desde Van Van Market, remarcan su condición gastronómada justo cuando creías que ya conocías toda la ciudad como la palma de tu mano.

En esta ocasión, Van Van Market tendrá dos hechos gastronómicos a destacar. Por un lado, la presencia del mar y con él, proyectos como el del Peix de la Barceloneta, marca colectiva impulsada por los pescadores de Barcelona para promover el producto autóctono; que además, tendrá su propia parada en el Van Van. Por otro lado, la capacidad de congregar en un sitio tan especial como este una gran variedad de cocinas internacionales: desde la hindú de Masala 73, a la peruana de Warike, pasando por la asiática a manos de Mr. Kao, o la francesa con la Creperie de Marione. Sin olvidar la mediterránea, claro.

Además de los ya clásicos food trucks, 15 en esta cita, alrededor de la torre coronada por el reloj desde el año 1904, habrá dos zonas más: la zona infantil, donde se realizarán actividades divulgativas sobre la pesca y el mar, y la zona de picnic junto al mar, con las típicas mesas de madera del Van Van. Y, aprovechando la alianza con la cofradía, se llevará a cabo una actividad inédita: todos aquellos que quieran conocer los detalles del trabajo que hacen desde la Cofradía de Pescadores podrán hacer una visita guiada por 10€.

Van Van Market en marzo

Desde la BCN Foodie Guide tuvimos la oportunidad de vivir esta experiencia en primicia y os la recomendamos 100%. Conocerás la actividad de la pesca de cerca y podrás estar allí donde llega cada día parte del pescado que abastece la ciudad. Como dato, la pesca es el último superviviente del sector primario de la ciudad, por lo que la visita nos acerca a esta labor tan antigua como necesaria. En la misma también supimos que actualmente en la ciudad de Barcelona hay 320 pescadores que salen cada día al mar en 29 embarcaciones y que realizan dos tipos de pesca -de arrastre o de cerco-, tipos que os explicarán a las mil maravillas. ¡Estas cifras son idénticas a las que tenía la ciudad de Barcelona en el año 1700!

¿Alguna vez has tenido la oportunidad de vivir una subasta en tu propia piel? Si quieres sentirte como un restaurador o mayorista, solo tienes que reservar aquí tu plaza. Así, podrás entrar en la lonja, pujar por pescado recién traído del Mediterráneo y acabar con una degustación de una tapa de pescado de temporada y cerveza. Una experiencia irrepetible de la que no mucha gente puede presumir.

Hagas la visita guiada o no, tendrás la oportunidad de entrar de manera gratuita a una localización que normalmente es exclusiva de los trabajadores de la mar. Así que, marca este fin de semana en el calendario, que tienes una cita con las redes, los barcos y las gaviotas, pero sobre todo con las cocinas del mundo que se servirán allí. Abstenerse los foodies graciosillos con aquello de “Aquí te espero, marinero”.

Van Van Market en marzo

“Barcelona a peu de porc” o dónde disfrutar de platos de tu madre o tu tía

Tenemos que reconocerlo, los foodies tenemos gran parte de culpa de la llamada especulación gastronómica de la que habla Ricard Martín en su libro Barcelona a peus de porc. Somos esclavos de la novedad, acostumbrados a pagar más por el continente que por el contenido, olvidando en muchas ocasiones lo clásico pero infalible. Por eso, Martín, se obsesionó – y damos gracias por ello – en recuperar las casas de comida, gastrobares y bodegas más clásicas de Barcelona, aquellos lugares en los que se cocina comida casera tradicional a precios populares, y donde en la gran mayoría de locales no se superan los 15€ por menú.

A cada página que leíamos nos íbamos dando cuenta que ni hace falta tener la cartera llena para disfrutar de comida de verdad ni hay que tener un ego demasiado grande detrás de los fogones. Comer bien en Barcelona no es ninguna utopía, y Martín nos da 50 locales que así lo demuestran.

Martín se dedica a diferenciar conceptos y a listar, de más antiguo a lo más nuevo, aquellos locales en los que – de verdad de la buena – se respeta la cocina de mercado, el origen, la herencia y, como mucho, alguna que otra licencia poética si eres joven y envalentonado.

Herencias familiares que valen oro

Cocinado desde cero, nada de “precocinados”, siempre a precios populares y donde reina la pizarra. También conocidas como casas de comida, aquí se listan locales como Casa Trampa y sus macarrones servidos en bandeja de plata, sus guisantes con jamón, croquetas de rostit de pollo, o platos más innovadores como unos canelones de pies de cerdo y manzana. La Cova Fumada no podía faltar y aparece entre los diferentes locales que Ricard Martín considera de obligado peregrinaje. Can Roca, donde, por supuesto, prima la calidad de los platos. O el Bar Joanet, que confirma y reafirma que las tres patas de toda buena casa de comidas son la plancha, el guiso y el frito.

Algunos de estos locales también aparecen en diferentes libros de historia, porque hablamos de locales emblemáticos en la Barceloneta o Las Ramblas que sirvieron de refugio durante la Guerra Civil y en los que aún a día de hoy se cuenta a dedo los platos consumidos.

En ellos ya no se presta importancia a las exigencias del mercado, están ahí porque los avalan años de experiencia y de clientes satisfechos. Están ahí, básicamente, porque dan importancia a la calidad y la tradición por encima de todo lo demás.

Licencias poéticas sin perder el norte

Mientras que las casas de comidas las rigen una segunda o tercera generación de los dueños, los gastrobares son propiedad de cocineros jóvenes con formación y experiencia, que, sin perder el hilo conductor de “cocina de subsistencia”, añaden originalidad y creatividad a la cocina al uso.

En el listado de Martín aparecen algunos ya clásicos como la Granja Mabel: un local que lo gestionó en su día madre y padre y que, tras su jubilación, tomaron las riendas sus dos hijos. Éstos, después de especializarse, ofrecen diariamente un menú mediodía que engancha y que mezcla propuestas de aquí y de allá, con la mejor de las calidades y a buen precio. El viaje a Poblenou lo merece sólo por ellos.

Martín, sin embargo, también decide salir de las fronteras barceloninas y adentrarse, por ejemplo, en L’Hospitalet, para acabar en el Mitja Galta, un local que reafirma la idea de que también hay vida fuera de Barcelona. En la Rambla del Poblenou, El Balius, donde aún y sin saber posicionarlo en bar de copas o tapas, reinventa el vermut y lo lleva a su momento de gloria a precios populares. Chivuo’s o The fish & chips shop es la muestra que en este libro no sólo se habla de los míticos de la ciudad, también se presta atención a tendencias, siempre y cuando éstas estén respaldadas por gente con experiencia, amantes de lo auténtico, con cambiar percepciones y aplicar técnica.

Barcelona está copada de restaurantes o locales “con un concepto” el amado-temido storytelling. Los gastrobares no tienen nada de eso, les basta y les sobra con los que les visitan porque sí, porque les gusta el buen comer, el buen beber y saben premiar a aquél que, como ellos, no pierde nunca de vista los orígenes. La clave de estos gastrobares que aparecen en esta guía es la de haberse curtido con la experiencia de sus predecesores, de ser personas jóvenes, viajadas, inquietas, y que se ríen con sorna de los amantes de las esferificaciones – entiéndase por todo aquél que no se apellide Adrià y no domine la técnica, sino simplemente se dedique a hacer platos de infinito nombre y mezcla extraña -, y prefieren hacer platos de toda la vida (del xup-xup que habla Martín) con un toque más renovado, bajo en grasas y aprovechando los pequeños proveedores locales o de proximidad.

El noble arte de socializar

El libro se va haciendo más pequeño a medida que avanza en el listado. Te entendemos, Ricard, cada vez hay menos cosas auténticas, pero las que hay, bien merecerían un libro entero para ellas. Es el turno de las bodegas de vermouth, cañas y banderillas, es decir, aquellos lugares donde la tradición vuelve para “abaratar” el hecho de socializar alrededor de una mesa cenando.

Bar La Plata, Bar Bodega Quimet, la Bodega Josefa (también conocido como el Pepeta’s), la Vermuteria del Tano… En Gracia, El Putxet, Sants, en pleno centro, Raval o donde haga falta. Aquí los clásicos no se tocan. Todos los locales tienen un precio medio más que correcto, aunque sin caer en los sospechosos pintxos a 1,5€.

 

Una guía sin fotos, pero mucha sinceridad, ironía y agudeza, donde las recomendaciones de Ricard Martín generan más confianza que una imagen con mil y un filtros. Huyendo del postureo restauranil, se adentra en locales con historia, con alma y, aunque tradicionales, siempre con algo que aportar y, sobre todo, con cocina desde cero. Foodies curiosos del mundo, si sois de los que no paráis de buscar la novedad, apretad el pause un segundo y revisitad lo auténtico. Siempre merece la pena. ¡Gracias, Ricard, por hacérnoslo ver!

Los menús a 4 manos inundan esta primavera… ¡incluso los de a 8!

Unir mentes, creatividades, estilos de cocinar, formas de trabajar… ésta es la razón de ser de los 4 manos, eventos en los que por tiempo limitado (normalmente un solo servicio) dos chefs trabajan un menú al alimón. Sea repartiéndose platos, que cada uno ejecuta pero que en conjunto, tienen un discurso común, o bien sea cocinando juntos, codo con codo, preparando los platos que ambos han creado para ese menú.

Se dice, se cuenta y se rumorea que el star system de los cocineros está plagado de egos, envidias y competición. Cuando el río suena, agua lleva pero hay muchos casos en los que la unión hace la fuerza, y en el fondo, el gremio de cocineros con talento y generosidad está bastante bien nutrido. Este marzo llega con propuestas interesantes, estrelladas y sin estrellar (pero sí aplaudir)… ¡vamos a por ellas!

Uno de nuestros asiáticos de referencia, el dospalillos, ha cumplido 10 años de vida, y el chef Raurich nos regala todo un año de propuestas, menús y cuatro manos espectaculares. Oportunidades únicas como el 4 (o quizás 6) manos que se celebrará el 13 de Marzo, con Albert Adrià no se pueden desaprovechar. Ferran aparecerá, ¡quién sabe si se animará a que el trío que nació en El Bulli golpee junto de nuevo! Las plazas, como podéis suponer, son requetelimitadísimas. No te lo pienses dos veces porque puede que, en cuanto te decidas, se cuelgue el sold out.

Dos Palillos, Barcelona

Dos Palillos, Barcelona (Foto www.dospalillos.com)

Y no lejos del dospalillos, en Passeig de Gràcia, se va a celebrar el Passeig de Gourmets, una iniciativa interesante que aglutina chefs, restaurantes y hoteles para celebrar la gastronomía del epicentro de la ciudad. Se podrán degustar menús especiales, habrá talleres para curiosos cocinitas y, lo que nos ocupa, una programación de 4 manos para hacernos la boca agua: Martín Berasategui y Paolo Casagrande (6 de marzo), Joan Roca y Rafa Panatieri (8 de marzo), Raül Balam y Carme Ruscalleda (15 de marzo) y Nandu Jubany y David Romero (15 de marzo). La organización aconseja reservar, pues las plazas son limitadas y el éxito es de esperar.

Y para finalizar, un ejemplo de que 8 manos trabajan mejor juntas: Hetta ocupa el lugar que el celebrado Céleri de Xavier Pellicer dejó huérfano el pasado septiembre con 4 chefazos a los fogones. Ellos son Olof Johansson (chef ejecutivo de tribu Woki), Paola Pisciotti (Pakta), David Morera (Lasarte, Els Tinars, Dos Palillos y Coure) y Alberto Sambinelli (Àbac y Bar Brutal). Cada plato tiene su autor, pero la carta junto a las elaboraciones la deciden entre ellos. Producto de temporada como protagonista, y una excitante novedad: el comensal interviene en la comida que probará, decidiendo si los ingredientes los toma en crudo, marinados, al vapor, plancha, frito, horno o a la cazuela.

Hetta, Barcelona

Hetta, Barcelona (Foto www.lavanguardia.com)

Locales punteros para los amantes empedernidos de un bol de cereales

Bienvenidos al paraíso de los cereales, la leche y los toppings. Sí, así es, nos ha entrado la fiebre del cereal y hemos caído rendidos a sus encantos. Si preguntamos en la oficina por el mejor desayuno de la infancia hay disputa, aunque muchos coinciden en que era el del bol del tamaño de una marmita lleno de cereales.

En esta ocasión, y algo más creciditos, nos hemos dado una vuelta por tres de los locales más cool de Barcelona para los apasionados de un bol de cereales. La mecánica de ambos es similar, primero eliges la leche entre su multitud de variedades, después la variedad de cereales tanto nacionales como internacionales, y finalmente añades tus toppings favoritos.

Cereal Hunters

En pleno Eixample y con tan solo 3 meses de vida, este local con estética minimalista, sillones rojos con aire americano y cajas de cereales de lo más variopinto, se ha convertido en el edén de los amantes de los cereales. Cuentan con 3 tamaños de bol, 20 tipos de leche, tanto de origen animal como vegetal, y cientos de cajas de cereales.

Una parte del escaparate está formado por cereales internacionales, entre los que destacan los de Oreo y los Froot Loops, los favoritos de los clientes. Estos aros de colores azucarados con sabor afrutado sólo se venden en Estados Unidos y combinan a la perfección con la leche de colores y los Fruit Mallows. Una mezcla ideal y colorida para el postureo de las redes sociales.

Además, si no te motiva ninguno de sus cereales siempre puedes optar por algo más light o healthy como un té o café con Pop-Tarts o galletas planas y rectangulares que contienen un relleno dulce de lo más apetecible.

Cereal Hunters, Barcelona

Cereal Addict Café

En la calle de Bailén, entre Rosselló y Provença entramos en Cereal Addict Café y de nuevo cajas de Apple Jacks, de Froot Loops, de Cocoa Puffs, y de todos esos nombres de cereales que con solo mencionarlos se te hace la boca agua.

Un lugar en el que darte el gusto de comer cereales con sabor a chocolate, a miel o a nubes de azúcar. Está claro que aquí lo dulce tiene un lugar privilegiado, desde luego si quieres hacer dieta no es el lugar más indicado aunque piensan en todos y tienen opciones ecológicas, de frutas naturales, muesli, etc.

El Flako Corn Flakes & Co

Este pequeño bar de cereales con estilo vintage se encuentra en pleno Born, en los alrededores del Mercat de Santa Caterina y es uno de los locales seleccionados en la Barcelona Foodie Feast. Si visitas este local podrás disfrutar de un bol de cereales de entre las 200 propuestas que tienen. Si por el contrario los tazones de cereales no terminan de engancharte, puedes acompañarlo de alguno de sus milkshakes, smoothies o cafés.

Aunque a El Flako uno viene a darlo todo a nivel calórico, si lo que quieres es mantener la línea, también hay opciones de lo más sanas, como el muesli, los cereales sin azúcar, o el porridge.

El Flako, Barcelona

Final Feliç versus Dim Sum, otra genialidad del equipo de Casa Xica

Final Feliç abrió sus puertas hace escasamente un año, bajo la batuta de Marc Santamaria y Raquel Blasco. Claro que os suenan estos nombres, ambos son chef y son los propietarios/alma mater del laureado Casa Xica. Esa pequeña taberna (sólo de tamaño) del Poble Sec necesitaba evolucionar, y Final Feliç llegó para brindar al equipo de Casa Xica un lugar donde tener una cocina de producción y, a su vez, atender al público con un concepto made in Casa Xica evolucionado.

Los que fuimos en los inicios de la andadura del Final Feliç recordamos la osadía, los platos juguetones y las ganas de arriesgar (perdurable en la memoria, ese ramen de jabalí) en los que casquería, fermentaciones y encurtidos ahondaban en la fusión catalano-asiática que define a Santamaria y Blasco desde sus inicios. Pero, como Blasco nos cuenta, el ímpetu le pudo a los recursos humanos: la pequeña Casa Xica les permitía tratar al cliente de una forma muy cercana y cariñosa. Con Final Feliç sintieron que no podían trabajar la sala siguiendo este estilo y, han admitido, su propuesta era demasiado arriesgada, por muy veraz que fuera a su trayectoria.

Final Feliç

No nos alarmemos, Final Feliç sigue al pie de cañón, pero reinventado de forma magistral y coherente. Quienes quieran dejarse guiar por Marc y su souschef Pato Zucarinni, podrán disfrutar de un menú degustación cerrado fiel a su espíritu libre en cualquiera de las 8 plazas que ofrece. Un lujo, porque ahora Final Feliç está prácticamente dentro de la cocina, una auténtica Mesa del Chef. Valientes con paladar refinado, podréis disfrutar de la esencia de Final Feliç por 55€ (si quieres maridaje, añádele 25€), y sólo previa reserva.

¿Y Dim Sum? Si Final Feliç (y su concepto) se aloja en la cocina, Dim Sum habita en la sala. Y Dim Sum es una propuesta que bebe del Casa Xica, pero en versión callejera y aún más informal. Los platillos, xiao bao o gyozas que nos alucinaban cuando ellos acudían a un Eat Street, se encuentran aquí: comida rápida, divertida y de picoteo a precio de street food (y sin renunciar a la calidad o a las salsas caseras que hace Marc).

Dim Sum Barcelona

Dim Sum está a medio camino entre el Casa Xica y Final Feliç, y con esta tríade los dos chefs se sienten cómodos. Y se nota: sala y barra llenas, bullicio regado con canciones de los 90 (Fun Love Criminals, Dee Lite, Texas o Portishead) y platillos tan espectaculares como los que probamos: Xiao Bao de fricandó con camasecs y salsa de chili ahumado, Gyoza de puerro confitado a la brasa con col china, jengibre y ajo (maravilloso sabor a fuego, con el punto de picante justo para dormirte los labios), BBQ coreana de presa ibérica, kimchi y berenjena a la brasa o el pato frito con hoisin casera (sólo la hoisin merece un peregrinaje).

Una noche de amiguetes, cervezas y tapas en Dim Sum sale por sólo 20/25€ por persona. Y decimos noche porque ese espíritu es sólo nocturno, no abren los mediodías. Totalmente recomendable, no en vano seleccionamos Final Feliç como una de las gemas foodie del 2017 en nuestra cuarta guía, Barcelona Foodie Feast.

La propuesta del Mandarín Oriental para celebrar, de la manera más auténtica, el nuevo año chino

El nuevo año chino, ya conocido como el del Perro de Tierra, está a la vuelta de la esquina y Barcelona ya se ha llenado de actividades para celebrarlo por todo lo alto. El próximo 16 de febrero despediremos al Gallo Rojo de Fuego y daremos la bienvenida al Perro de Tierra, ¿y qué mejor forma de celebrar el nuevo año chino que a través de sus delicias gastronómicas en el Hotel Mandarin Oriental?

Hotel Mandarin Oriental Barcelona

No es pura coincidencia que este Hotel de Passeig de Gràcia haya preparado un evento especial para celebrar el nuevo año chino. Tanto su origen, como la influencia que tiene Carme Ruscadella en la cultura asiática, hacen una combinación más que equilibrada y de peso para sentir la más pura tradición china sin salir de Barcelona.

No hacen falta más razones. Hasta el próximo 18 de febrero, se podrá disfrutar de una propuesta gastronómica especial para celebrar el nuevo año chino preparada por Carme Ruscadella junto con su equipo, liderado por Alberto Castiñeiras. Un menú degustación que consta de 6 pases que nada tienen que envidiarse entre ellos con un precio de 59€. Además han diseñado una versión de 36€ y adaptada a su menú de mediodía, para los presupuestos más modestos. En esta opción se incluirán platos a elegir con toques orientales bien en los entrantes o en los principales. ¿Necesitas más motivos para empezar el año por segunda vez?

Iniciamos la experiencia, pensada y creada para sumergir al comensal en la degustación de la cocina china más auténtica, con un rollito de verduras con salsa agridulce, un Bao de papada Hoisin con encurtidos y una sopa cítrica de wonton con langostinos y vegetales en tempura. Ese toque picante que la caracteriza termina de abrirnos el apetito para lo que serán los dos platos más fuertes. Un salmonete frito acompañado de un chop suey de verduras y salsa XO, sí, la característica salsa de color rojizo que tanta fama tiene en los mejores restaurantes de Hong Kong. Además de un pato laqueado, uno de los platos más populares dentro y fuera de China, servido acompañado de magret y su Baozi en salsa cantonesa.

Finalizamos con un postre poco común en la cocina china que mezcla plátano macho frito con ganache de té verde, lichis y helado de limón, ¡plátano frito al estilo MO!

Para dar fin a toda una semana de celebración, el brunch del restaurante Blanc del domingo 18 tendrá muchas sorpresas. Nos deja el Gallo Rojo de Fuego y llega el Perro de Tierra, ¡así que feliz año nuevo!

Menú de caza y trufa en pleno centro de la ciudad, en el Gallery Hotel

Los Hoteles han pasado de ser meramente un spot para turistas a convertirse en un auténtico oasis para los que vivimos en la ciudad de Barcelona. Huyendo del bullicio, el estrés y el frenesí, paramos en ellos para tomar una copa al salir del trabajo, para trabajar alejados de la oficina, para reuniones o, porqué no, para disfrutar de su gastronomía hotelera.

Detrás de puertas de grandes hoteles y ubicaciones de lujo como podría ser la del Gallery Hotel, se encuentran lugares como El Café del Gallery donde, no sólo disfruta el turista, sino que acogen al local tanto en su espacio interior como su increíble terraza.

El Café del Gallery, en el Gallery Hotel

En esta ocasión, tuvimos la oportunidad de disfrutar de un auténtico menú de caza y trufa. Ahora, que este diamante negro está en su mayor apogeo, perfecta maduración e increíble sabor, se componen menús especiales como este de Caza y Trufa orquestado por Pablo Tomás, chef del Café del Gallery y quien ha pasado por cocinas como la de El Bulli o Arzak, y que ama la tradición y respeta las recetas más clásicas.

Empezamos la noche con un vino suave, un La Rosa del 2017, agradable en boca y orgánico. Ahora sí, estamos listos para empezar un menú que nos trasladará a la campiña inglesa. El vino acompaña a un dim sum de faisán rustido con su consomé trufado. Un consomé de ternera graso, intenso, y muy sabroso. Perfecto para empezar a abrir boca, ya que esta untuosidad característica del plato te hace querer más. Suerte que acabamos de empezar la noche.

Cambiamos de vino y paramos en un garnatxa blanca, D.O de Terra Alta y que acompaña los dos entrantes – por cierto, los más codiciados -, la terrina de pato con foie, pistachos y, en vez de un chutney de pera como reza el menú, lo acompaña un puré de pera y unos encurtidos. De 10. Habíamos probado antes otras terrinas de pato con foie, pero tal y como hacemos saber al chef al finalizar el menú: el balance del plato y su acompañamiento fresco hace que disfrutemos aún más de todos los sabores presentes en él, no se enmascara nada y se presenta de una forma elegante y deliciosa a partes iguales.

Terrina de pato con foie, pistachos, chutney de pera y encurtidos. Menú de caza y trufa en el Gallery Hotel.

El arroz trufado de butifarra negra con carpaccio de pichón y foie se merece un monumento. O dos. ¿Contundente? Sí. Intenso, también. Pero un plato servido en su justa medida y acompañado de un vino que tiene un deje a fruto seco, hace que la experiencia sea verdaderamente deliciosa. Se saborea en apenas cuatro bocados, pero la intensidad de la butifarra negra se queda en la boca durante algo más de tiempo.

Pasamos a los segundos y aquí, señores, hacemos un alto en el camino y hacemos especial mención a los amantes de la carne que disfrutarán como críos con estos dos platos. Empezamos con un lomo de ciervo asado con salsa poivrade y trinxat de kale trufado. Un ciervo que ha estado madurado en verduras y sus propios huesos y jugos durante 48 horas y que lo acompaña una salsa hecha con estos ingredientes, muy poco hecho y que se equilibra perfectamente con ese trinxat de kale trufado. Sin duda, un plato con mucha coherencia. Seguimos con una liebre a la Royal perigourdine. Un plato que, evidentemente no podía faltar, pero sí que hubiéramos agradecido en otro orden de aparición. ¿Por qué? Tanto la textura de la carne (ha estado cocinada durante 36 horas), como la salsa perigourdine (una salsa demiglacé hecha a base de trufa negra picada y, en este caso, la propia sangre de la liebre para que tenga ese toque untuoso y graso) hacen que el plato sea demasiado contundente como para terminar la noche con él.

Como dato, si bien es cierto que el menú es 100% de caza, se ha añadido en algunos platos la papada de cerdo para equilibrar y aportar ese toque graso al plato que agradecimos y nos hizo disfrutar tanto. En esta ocasión, el chef y su equipo lo han añadido tanto a la terrina como a la liebre.

Arroz trufado de butifarra negra con carpaccio de pichón y foie. Menú de caza y trufa en el Gallery Hotel.

Por último, el postre y plato al que prácticamente llegamos con la lengua fuera es un baba al ron con Chantilly trufado a la vainilla. Receta tradicional polaca, que inspiró a los franceses y que en esta ocasión estaba bañado en ron, almíbar y canela, acompañado, cómo no, de trufa rallada.

Un menú donde quizás no destaca por un sabor intenso de la trufa, pero en el que sí destacan tanto la selección de producto como su tratamiento y acompañamientos en los platos: todos ellos se encuentran en perfecto equilibrio, como la terrina de pato con su puré de pera y encurtidos o como el lomo de ciervo con el trinxat de kale trufado. Un ejemplo más de que, como todo, hay que saber tener equilibrio en la vida. Puedes disfrutar – de hecho, te recomendamos que lo hagas – de este menú durante 3 semanas, hasta el 2 de marzo, por 50€ si no se desea el maridaje, aunque por 10€ más puedes disfrutar de la experiencia completa con cuatro tipos de vinos de cuatro bodegas diferentes.